Una enorme masa de hielo, roca y lodo se desprendió sobre un río del Himalaya, provocando una inundación devastadora en la frontera entre Nepal y la región china del Tíbet. El desastre ha causado la muerte de al menos 292 personas en Nepal, mientras que China confirmó tres víctimas en el condado de Gyirong.

Las autoridades reportan que más de 1.300 personas permanecen desaparecidas entre ambos territorios. Entre quienes no han podido ser localizados figuran cientos de extranjeros, muchos de ellos turistas y peregrinos que recorrían la ruta entre Katmandú y Lhasa. Equipos de emergencia trabajan en la búsqueda de sobrevivientes y en la entrega de ayuda a comunidades aisladas.

El desprendimiento generó un efecto en cadena: la avalancha cayó sobre el sistema fluvial, acumuló sedimentos y liberó una poderosa corriente de agua, barro y piedras que arrasó con comunidades, carreteras, puentes y proyectos energéticos. Las primeras informaciones que apuntaban a un terremoto fueron descartadas por el Servicio Geológico de Estados Unidos.

Las autoridades mantienen la vigilancia sobre un lago represado de forma natural en Gyirong, debido al riesgo de que una ruptura genere una nueva inundación mientras continúan las operaciones de rescate. Helicópteros sobrevuelan las zonas afectadas para localizar a los desaparecidos y entregar suministros.