BUDAPEST / DEPORTES — La UEFA y Adidas han desvelado oficialmente el balón que protagonizará la final de la Champions League 2026 en el Puskás Aréna de Budapest. Bajo el concepto de "Buda y Pest: un cuento de dos ciudades", el esférico no solo rinde homenaje a la dualidad y el arte húngaro, sino que introduce una tecnología de vanguardia diseñada para llevar la precisión de los jugadores al siguiente nivel.
Un diseño con efecto "camaleónico"
Lo primero que salta a la vista es su estética disruptiva. El balón presenta una base en púrpura metálico con un acabado de pigmentos camaleónicos que cambian de tonalidad según el ángulo de la luz y el movimiento. Este diseño se entrelaza con las icónicas estrellas blancas de la Champions y gráficos inspirados en la tradición Art Nouveau de la capital húngara.
En un guiño a la identidad local, el balón integra figuras de leones y dragones, símbolos de fuerza y guardia extraídos del famoso Puente de las Cadenas (Széchenyi) y la heráldica de Budapest. Los logotipos de la UEFA y Adidas resaltan en un vibrante amarillo flúor, garantizando una visibilidad total bajo los reflectores de las noches europeas.
Tecnología de precisión: ¿Qué hay bajo la piel?
Más allá de lo visual, Adidas ha puesto el foco en la aerodinámica y el control, factores críticos para los delanteros de élite.
- Estructura sin costuras: Gracias a su tecnología de termosellado, el balón minimiza la absorción de agua y garantiza una trayectoria mucho más predecible y estable en el aire.
- Superficie con textura: La cubierta de poliuretano cuenta con una microtextura que mejora el "grip" (agarre) entre el calzado y la pelota, permitiendo efectos más precisos y un control superior en velocidad.
- Cámara de butilo de alta calidad: Diseñada para mantener la presión de aire durante más tiempo, cumpliendo con las exigencias más rigurosas del certificado FIFA Quality Pro.
El camino a Budapest
Aunque la gran final se jugará el 30 de mayo de 2026, los aficionados no tendrán que esperar tanto para verlo en acción. El balón debutará oficialmente en los octavos de final de la presente edición, marcando el inicio de la fase eliminatoria.
Para el mercado de consumo, el balón se ha convertido rápidamente en un objeto de deseo, posicionándose como uno de los modelos más avanzados (y costosos) jamás lanzados para la competición.