BRUSELAS / WASHINGTON – La Alianza Atlántica despierta este domingo en uno de sus momentos más críticos desde su fundación. Lo que comenzó como una serie de comentarios punzantes del presidente Donald Trump sobre la capacidad operativa de los aliados, ha escalado hasta convertirse en una disputa territorial y estratégica por el control del Ártico que amenaza con redefinir el orden geopolítico global.
El detonante: "Un desprecio por el sacrificio europeo"
El malestar en las capitales europeas se ha tornado en indignación tras las recientes declaraciones del mandatario estadounidense. Trump ha cuestionado abiertamente el valor de las fuerzas armadas de los socios europeos, sugiriendo que Estados Unidos está "subvencionando la seguridad de naciones que no están dispuestas a luchar".
- La reacción de Bruselas: Fuentes cercanas al Secretario General de la OTAN, Mark Rutte, califican las críticas de "profundamente injustas". Se espera que mañana lunes se emita un comunicado conjunto donde se destaquen las bajas europeas en misiones lideradas por EE. UU. en las últimas dos décadas.
- La "cláusula de lealtad": En varios ministerios de defensa de la Unión Europea ya se habla de acelerar la "autonomía estratégica", un eufemismo para una defensa continental que no dependa exclusivamente de los caprichos de Washington.
Groenlandia: El nuevo tablero de ajedrez
Más allá de la retórica, el interés renovado de la administración Trump por el control de Groenlandia ha encendido las alarmas en Copenhague. El presidente ha vuelto a poner sobre la mesa la necesidad de que EE. UU. tenga una "participación administrativa y de seguridad directa" en la isla, citando la creciente presencia de submarinos rusos y estaciones de investigación chinas en la región ártica.
- Fricciones con socios estratégicos: Dinamarca ha rechazado cualquier propuesta que vulnere la soberanía de Groenlandia, calificando la postura de EE. UU. como "anacrónica". Sin embargo, la Casa Blanca insiste en que el Ártico es el "nuevo frente de la Guerra Fría" y que la pasividad europea pone en riesgo la seguridad nacional estadounidense.
- Recursos y rutas: Detrás de la tensión militar subyace el interés por las tierras raras y las nuevas rutas comerciales que el deshielo del Ártico está abriendo, un botín que Trump no parece dispuesto a compartir bajo los términos actuales de la Alianza.
Un futuro incierto para la Alianza
Analistas internacionales sugieren que el "estilo transaccional" de la política exterior de Trump está llevando a la OTAN a un punto de ruptura. Mientras Rusia observa con beneplácito las fisuras en el bloque occidental, los líderes europeos se preparan para una cumbre extraordinaria en la que el tema central no será la defensa común, sino cómo sobrevivir a la presidencia de su principal aliado.