QUITO, 15 de enero de 2026 – En una jornada que redefine el equilibrio de poderes y la seguridad ciudadana, el Ecuador vive hoy dos frentes críticos. Mientras en el Palacio Legislativo se ha dado luz verde al proceso para destituir a la máxima autoridad administrativa de la justicia, en las calles de la capital, un despliegue militar y policial sin precedentes busca arrebatarle el control del espacio público a la delincuencia organizada.
Jaque al Presidente de la Judicatura
La Comisión de Fiscalización de la Asamblea Nacional ha sesionado hoy con carácter de urgencia para tratar el pedido de juicio político en contra de Mario Godoy, presidente del Consejo de la Judicatura (CJ). Con una votación mayoritaria de 10 asambleístas, la mesa legislativa calificó formalmente el trámite, dando inicio a un proceso que podría terminar en su censura y destitución.
Las acusaciones que pesan sobre Godoy son graves: se le señala por presunto incumplimiento de funciones y supuestas presiones indirectas a magistrados para influir en sentencias clave. Este proceso ocurre en un momento de profunda desconfianza institucional, donde incluso el Colegio de Abogados de Pichincha ha colocado pancartas en su sede exigiendo la renuncia inmediata del funcionario para "sanear la justicia".
Quito: Operativos de "Tolerancia Cero"
Paralelamente, la capital ecuatoriana ha amanecido bajo un estricto control de seguridad. En sectores estratégicos como el Centro Histórico, la Mariscal y el sur de la ciudad, el Municipio de Quito, en coordinación con la Policía Nacional y las Fuerzas Armadas, ha ejecutado macro-operativos para el control de armas y explosivos.
El saldo de hoy incluye la clausura de múltiples locales comerciales que operaban sin permisos o que servían de fachada para actividades ilícitas. Las autoridades han enfatizado que el objetivo es desarticular las redes logísticas que alimentan la violencia criminal, la cual ha tenido un repunte preocupante en las primeras semanas de 2026. Los controles se han extendido también a motocicletas, tras el reporte de varias muertes violentas ejecutadas bajo esta modalidad en días pasados.
Un país en encrucijada
La coincidencia de estos eventos dibuja el retrato de un país que lucha por su estabilidad en dos frentes: el institucional y el territorial. El retorno de figuras políticas de peso desde el asilio y la proximidad de convenciones partidistas añaden una capa de complejidad al ambiente social. Mientras la Asamblea Nacional se prepara para recibir las pruebas en el caso Godoy, los ciudadanos en Quito observan con una mezcla de esperanza y temor el despliegue de uniformados en sus barrios, esperando que la clausura de locales y el decomiso de armas se traduzca finalmente en una reducción real de la inseguridad.
La jornada de hoy cierra con una advertencia clara desde el Ejecutivo y el Legislativo: no habrá espacio para la impunidad, ni en los altos despachos de la justicia ni en las esquinas de la capital.