Quito, 24 de noviembre del 2025
Colombia rescata a 17 menores de Lev Tahor, la secta acusada de abuso y tráfico infantil.
Autoridades colombianas confirmaron el rescate de 17 menores de edad pertenecientes a Lev Tahor, una secta judía ultraortodoxa conocida internacionalmente por las denuncias de abuso infantil, matrimonios forzados, maltrato físico y tráfico de menores que pesan sobre sus líderes en varios países.
El operativo se realizó en una zona rural del país, donde la comunidad había instalado un campamento temporal después de huir de diferentes naciones para evitar procesos judiciales. La intervención se llevó a cabo tras una investigación conjunta de inteligencia que alertó sobre el riesgo en el que se encontraban los menores.
Una secta marcada por denuncias en varios países
Lev Tahor, fundada en la década de 1980, ha sido expulsada o investigada en Israel, Canadá, Guatemala, México y Estados Unidos debido a presuntos actos de aislamiento extremo, coerción psicológica, adoctrinamiento violento y matrimonios infantiles. Varias de sus autoridades religiosas han enfrentado cargos por secuestro y explotación de niños.
Según informes de organizaciones de derechos humanos, los niños dentro del grupo eran sometidos a castigos físicos severos, restricciones educativas y control estricto de su contacto con el exterior.
Rescate y medidas de protección
En Colombia, la policía informó que los 17 menores fueron encontrados en condiciones de vulneración de derechos, sin acceso adecuado a salud, educación ni protección. Tras su rescate, el Instituto de Bienestar Familiar activó rutas de protección y abrió investigaciones para determinar responsabilidades.
Las autoridades también reportaron la detención preventiva de varios adultos mientras se evalúan posibles delitos transnacionales, dado que algunos miembros eran buscados por agencias de otros países.
Antecedentes de huidas constantes
Lev Tahor mantiene un largo historial de desplazamientos para evitar controles estatales. En los últimos años la secta se ha movido frecuentemente entre Centroamérica y Sudamérica, donde intentaba instalarse en zonas remotas para evadir supervisión.
Las autoridades internacionales continúan coordinando esfuerzos para determinar el estatus migratorio de los miembros, garantizar la protección de los menores y evaluar si existen más posibles víctimas dentro del grupo.