La recta final de las elecciones presidenciales en Colombia está marcada por un clima de alta tensión y la creciente preocupación de que una posible victoria electoral desate nuevas olas de protestas sociales. Las advertencias sobre movilizaciones y posibles actos de violencia se multiplican, con algunos sectores preparando respuestas contundentes en las calles para el día posterior a los comicios, según informan medios locales.

El fantasma de las convulsiones sociales de 2021, que dejaron un saldo de decenas de fallecidos y miles de heridos, parece sobrevolar el panorama político colombiano. Desde centros de reclusión, se han escuchado voces de quienes participaron en aquellos estallidos, sugiriendo que el descontento popular podría encontrar un nuevo canal de expresión si los resultados electorales no son del agrado de amplios sectores de la ciudadanía, especialmente ante la posibilidad de que un candidato de ultraderecha, como Abelardo de la Espriella, alcance la presidencia.

Analistas políticos y observadores locales señalan que el contexto actual, caracterizado por profundas divisiones sociales y económicas, podría ser un caldo de cultivo para nuevas manifestaciones. La polarización política y la desconfianza en las instituciones son factores que alimentan la posibilidad de un estallido social, haciendo que la jornada electoral del 21 de junio sea observada con especial atención, no solo por su resultado político, sino por sus potenciales repercusiones en el orden público.

Basado en información de EL PAÍS.