Quito, 1 de enero del 2025.
El universo forma cada vez menos estrellas y se dirige hacia una era oscura.
Un estudio reciente sobre la evolución cósmica revela que el universo está formando cada vez menos estrellas, lo que tiene profundas implicaciones para su futuro. La principal razón de este fenómeno es la disminución del gas interestelar, el material primordial a partir del cual nacen las estrellas. Con el paso de los miles de millones de años, las galaxias han ido consumiendo y expulsando este gas mediante procesos naturales como explosiones de supernovas y vientos estelares.
Los expertos señalan que hace aproximadamente 10 mil millones de años, el universo experimentó un “baby boom” estelar, con tasas de formación muy elevadas. Desde entonces, la creación de nuevas estrellas ha ido decreciendo, especialmente en las galaxias elípticas que ya han agotado la mayor parte de su combustible. Las galaxias espirales, como la Vía Láctea, aún producen estrellas, aunque a un ritmo cada vez menor.
La aceleración de la expansión del universo, impulsada por la energía oscura, también contribuye a este fenómeno al separar las galaxias y reducir las fusiones galácticas, eventos que normalmente reactivan la formación estelar.
Los astrónomos advierten que en un futuro distante, dentro de decenas de miles de millones de años, la mayor parte de las estrellas jóvenes serán enanas rojas, mucho menos luminosas y de larga vida. Con el tiempo, el universo entrará en lo que se conoce como la “era oscura”, caracterizada por la ausencia de nuevas estrellas, predominio de estrellas viejas y un cosmos cada vez más frío y oscuro.
Estos hallazgos destacan la inevitabilidad de un universo que, aunque todavía activo, se dirige hacia un destino silencioso y sombrío, donde la luz de las estrellas será cada vez más escasa.