OAKLAND, CALIFORNIA – Mientras que diez pilotos antes que ella habían perdido la vida intentando cruzar las traicioneras aguas entre Hawái y el continente americano, Amelia Earhart ha demostrado hoy, 11 de enero de 1935, que el valor y la técnica pueden vencer al destino. Al aterrizar su Lockheed 5C Vega rojo en el aeropuerto de Oakland, Earhart no solo rompió un récord de distancia; se convirtió en la primera persona en la historia en volar en solitario desde Honolulu hasta la costa de California.
Un despegue entre nubes y controversia
El viaje comenzó bajo un cielo gris en el Wheeler Field de Honolulu. Con su avión cargado con más de 500 galones de combustible y un peso total de casi 3,000 kilogramos, el despegue era la parte más crítica. Semanas antes, la prensa y expertos en aviación habían criticado duramente el plan, calificándolo de un "espectáculo publicitario innecesario" y advirtiendo sobre el alto costo que tendría para la Marina el rescate de sus restos.
A pesar de la presión y del clima lluvioso, Amelia fue firme. "Tengo la intención de volar a California esta próxima semana, con o sin apoyo", declaró a sus patrocinadores. A las 4:44 p.m., el motor Pratt & Whitney Wasp de su aeronave rugió, y el icónico Vega rojo se elevó sobre el Pacífico, dejando atrás a una pequeña multitud de apenas 100 personas.
18 horas de soledad y ópera
A diferencia de su cruce del Atlántico en 1932, que estuvo plagado de fallas mecánicas y tormentas, este vuelo fue notable por su precisión técnica. Earhart utilizó una radio bidireccional, un avance tecnológico para la época, que le permitió mantener contacto con estaciones en tierra cada media hora.
Uno de los momentos más surreales del viaje ocurrió durante la noche. Mientras volaba a 8,000 pies de altura, Amelia sintonizó su radio y pudo escuchar la transmisión en vivo de la Metropolitan Opera desde Nueva York. En medio de la inmensidad oscura del Océano Pacífico, la voz de los tenores la acompañó, rompiendo la monotonía del zumbido del motor.
Para mantenerse alerta, Earhart llevaba consigo provisiones sencillas pero efectivas: huevos cocidos, jugo de tomate, chocolate caliente y unos sándwiches.
El aterrizaje triunfal en Oakland
Tras recorrer 3,875 kilómetros (una distancia mayor que la de Estados Unidos a Europa), Amelia avistó la costa de California. A pesar de que originalmente planeaba volar hasta Salt Lake City, las condiciones climáticas la obligaron a descender en su destino original: Oakland.
Al tocar tierra, después de 18 horas y 15 minutos de vuelo, la escena fue radicalmente distinta a la despedida en Hawái. Más de 10,000 personas se habían congregado en la pista, haciendo sonar las bocinas de sus autos y vitoreando el nombre de la aviadora. El propio presidente Franklin D. Roosevelt envió un telegrama inmediato felicitándola por su "espíritu pionero".
El legado del Vega rojo
Con este vuelo, Amelia Earhart demostró que el Océano Pacífico no era una barrera infranqueable para los vuelos civiles comerciales del futuro. Al ser la primera persona (hombre o mujer) en lograr esta ruta en solitario, cerró la boca de sus críticos y consolidó su lugar como la figura más influyente de la aviación mundial.