CIUDAD DE MÉXICO – En el calendario cívico y de salud de México, el 6 de enero ocupa un lugar de honor para reconocer a quienes forman la columna vertebral del sistema sanitario: las enfermeras y los enfermeros. Esta celebración, instituida en 1931 por el Dr. José Castro Villagrana (entonces director del Hospital Juárez), surgió con la idea de que los enfermeros eran un "regalo de Reyes" para los pacientes.
La enfermería en México ha evolucionado de ser un oficio de cuidados básicos a una disciplina profesional altamente especializada. Hoy, el personal de enfermería no solo administra medicamentos; lidera procesos de gestión hospitalaria, realiza investigación clínica y es fundamental en las campañas de prevención primaria. Durante la reciente crisis sanitaria global, quedó demostrado que, sin su capacidad de resiliencia y su conocimiento técnico, la infraestructura de salud habría colapsado irremediablemente.
Sin embargo, la celebración está teñida de demandas históricas. México enfrenta un déficit de profesionales de enfermería según los estándares de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE). El personal suele trabajar en condiciones de sobrecarga, con jornadas extensas y, en ocasiones, con falta de insumos básicos. A pesar de esto, la vocación prevalece. El enfermero mexicano combina la pericia técnica con un humanismo profundo, siendo a menudo el único puente de comunicación entre el paciente aislado y su familia.
El reconocimiento de este día también subraya la necesidad de mejorar la profesionalización. Las licenciaturas y posgrados en enfermería en instituciones como la UNAM o el IPN han elevado el estatus de la carrera, pero aún queda camino por recorrer para que sus salarios y autonomía profesional correspondan a la magnitud de su responsabilidad.
Celebrar al personal de enfermería en México es reconocer la labor de cuidado que sostiene a la sociedad. Son ellos quienes reciben la vida en los quirófanos y quienes acompañan los últimos suspiros en cuidados paliativos. En este 6 de enero, el país no solo celebra una tradición religiosa, sino que rinde tributo a los "héroes de blanco" que, con ciencia y empatía, garantizan el derecho a la salud.