El 8 de enero de 1642, en una villa en Arcetri, cerca de Florencia, se apagó la vida de Galileo Galilei. Ciego, bajo arresto domiciliario y vigilado por la Inquisición, el hombre que había "movido la Tierra" moría a los 77 años. Sin embargo, su fallecimiento no fue el final de su historia, sino el nacimiento definitivo de la ciencia moderna. Galileo no solo cambió lo que sabíamos sobre el universo; cambió la forma en que el ser humano hace preguntas a la naturaleza.
La revolución del telescopio
Aunque Galileo no inventó el telescopio, fue el primero en perfeccionarlo para mirar hacia el firmamento en 1609. Lo que encontró allí desafió mil años de dogmas aristotélicos. Al observar las fases de Venus, demostró que este planeta orbitaba alrededor del Sol y no de la Tierra. Al descubrir las cuatro lunas mayores de Júpiter (hoy llamadas satélites galileanos), probó que no todos los cuerpos celestes giraban alrededor de nuestro planeta.
Estas observaciones publicadas en su obra Sidereus Nuncius (El mensajero sideral) rompieron la idea del cosmos perfecto e inmutable. Galileo vio montañas en la Luna y manchas en el Sol, revelando un universo dinámico, imperfecto y, sobre todo, explicable a través de las matemáticas.
El conflicto entre la fe y la razón
El mayor drama de su vida ocurrió en 1633, cuando fue juzgado por la Iglesia Católica tras la publicación de su Diálogo sobre los dos máximos sistemas del mundo. En esta obra, defendía abiertamente el heliocentrismo propuesto por Copérnico. Bajo amenaza de tortura, Galileo fue obligado a abjurar de sus creencias y negar que la Tierra se movía.
La leyenda cuenta que, tras su renuncia forzada ante el tribunal, susurró la famosa frase: "E pur si muove" (Y sin embargo, se mueve). Aunque es probable que sea una adición posterior a su mito, la frase resume perfectamente su espíritu: la verdad científica no depende de los decretos humanos o religiosos, sino de la evidencia observable.
El padre del método científico
Más allá de la astronomía, Galileo sentó las bases de la física moderna. Sus experimentos sobre la caída de los cuerpos y el movimiento de los proyectiles refutaron la física de Aristóteles, que había dominado el pensamiento europeo durante siglos. Él fue quien insistió en que "el libro de la naturaleza está escrito en lenguaje matemático".
Su enfoque en la experimentación repetible y la observación rigurosa es lo que hoy conocemos como el método científico. Sin sus aportes, las leyes de la gravitación de Isaac Newton —quien, por cierto, nació el mismo año en que Galileo murió (bajo el calendario juliano)— no habrían tenido un suelo firme donde sostenerse.
Conclusión: Un legado de luz
Galileo Galilei pasó sus últimos años en la oscuridad física debido a su ceguera, pero dejó a la humanidad la luz de la razón. No fue solo un astrónomo; fue un símbolo de la libertad de pensamiento. En 1992, 350 años después de su muerte, el Papa Juan Pablo II reconoció oficialmente los errores del tribunal eclesiástico, rehabilitando la figura de un hombre que prefirió mirar por un lente antes que aceptar una verdad impuesta.